El Juego…

-¿Tienes un cigarro que me regales?-
La pregunta me sacó de mis pensamientos, aunque ni siquiera recuerdo exáctamente cuales eran estos, aunque no creo que en realidad fueran relevantes, digo en el baño normalmente no suelo pensar y menos con unas copas encima y en un lugar público.
-¡No, lo siento!-

Fue mi respuesta al tiempo que levanté la mirada, ahí estaba, le había visto varias veces, nuestras miradas se habían encontrado en dos o tres ocasiones, sonrisas de por medio pero ninguno de los dos había entablado comunicación alguna, ni siquiera el intento y de repente ahí estaba, en el baño, pidiendo un cigarro, creo que bastante tonto el pretexto pero en ese momento me pareció algo extraordinario.

-Oye amigo, ¿no tendrás un cigarro que me regales?- preguntó otra persona, por cierto acompañaba al otro.
Me volví y le dije – Precisamente es lo que le comentaba , que no tengo, ya se terminaron.
-¿y tus amigos no tendrán?- preguntó nuevamente al tiempo que una enigmática sonrisa se desprendía de sus labios, eso le dio un poco de malicia.
-No, la neta creo que no- me despedí.

No pasó mucho tiempo hasta que nuestras miradas se volvieron a encontrar, era algo divertido, inocente quizá, no, la verdad no creo que ese juego tuviera algo de inocencia, aunque si inesperado.

Pasó el tiempo, entre el baile, la música, las pláticas, los gritos, el desorden, el alcohol y las visitas constantes al baño, claro está, quien no acude constantemente a descargar todo aquello que uno se bebe a veces con desesperación, otras con deleite, de todos modos eso tiene que salir.

Derepente, otra vez, justo cuando salía, aun con mi exquisito vodka en la mano derecha, mientras que con la izquierda me acodaba el pelo frente al espejo sin siquiera haber llegado a el, vanidad masculina, quiza hábito simplemente.
– Vaz a ver, no me quisiste regalar un cigarro- su voz me sorprendió, ahí estaba otra vez, viendome desde hacía quien sabe cuanto tiempo, junto a la pared con la pierna derecha flexionada y una sonrisa maliciosa de nuevo.
-Te dije que no tenía y mis amigos tampoco- atiné a decir
-¿como te llamas?- preguntó y agregó -¿eres de aquí?-
-Si- fue mi respuesta, – disculpa lo de los cigarros pero en realidad no tengo-
-no importa, no te preocupes- volvió a sonreir, entonces me di cuenta, queria platicar, quizá no solo eso porque se me acercó pero justo en ese entonces entró mi amiga, se me quedó viendo, por supuesto no estaba acostumbrada a que yo platique con gente extraña y menos en el medio del lobby del baño.
No importó, continuanos con nuestra plática trivial, pero ahora ya con algo de nerviosismo de mi parte, no siempre me pasa eso, el que alguien me aborde y menos el que yo lo permita, esta ocasión fue especial y aun no sé por qué.

Aunque era una conversación trivial quería que continuara, que se hiciera más extensa, quería mantener su compañía; ella salió del baño, caminó directo a la puerta, pero antes de abrir volteó a verme, no le hice caso, eso la extrañó pero creo que optó por no intervenir, se lo agradezco profundamente.

-¡Entonces!, ¿qué estás tomando?-
-Vodka, ¡¡gual que tú!-
-¿como sabes eso?-
-te he estado observando-
-¿no me regalas de tu bebida?-
-Claro- y le acerqué el vaso, no se lo di en las manos, solo se lo acerqué para que bebiera, no lo puedo creer, para que bebiera de mis manos, ahora que lo pienso, si alguien me hubiera dicho que eso iba a pasar, no lo hubiera creido y menos habría sabido como actuar, pero ahora que estaba pasando sabía exáctamente que hacer, me dejé llevar no por impulso, sino por instinto.

Le acerque el vaso y bebió, tomó el popote, lo introdujo entre sus labios al tiempo que yo jalé fuí retirandolo y, por su parte se fue acercando, el corazón me latía con fuerza incluso ahora que lo recuerdo, la intención no era que se retirara, por el contrario, el objetivo era exactamente ese, que sucedierá lo que estaba a punto de ocurrir.

Como por arte de magia, caundo no hubo más distancia que recorrer con las manos, el vaso y nuestros cuerpos de por medio, sus labios se posaron en los mios, fue una sensásión muy agradable, lo deseaba y ocurrió, no fue algo rápido, tampoc algo sucio, creo que fue algo más bien tierno, no que va, pero tampoco había nada de malo en ello.

Cuando tomé conciencia de que alguien nos podría ver fue que me sentí exaltado, como era posible que estuviera haciendo eso en el baño con alquien extraño, no importó, hubo más besos.

Despues, ahi estaba otra vez esa sonrisa, ¿donde vives?, era lo que queria que preguntara y le contensté, ¿nos vamos? me propuso, por supuesto que acepté, nos volvimos a besar, esta vez tomó más confianza y alcanzó mi pierna…

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SOLO ES FICCI

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