Muertos…

La de hoy, fue toda una experiencia al acudir aunque a trabajar, con otros ojos vi el Día de Muertos en el Panetón Municipal….
Al principio casi me sentí como en Chapultepec, pues al irme aproximando al panteón, con Zayra del brazo y Juanito tomando las fotos, yo babeaba por las cosas que se me antojaban, que si una rebanada de jicama embarrada de chile, sal y limón, un vaso con fruta, una bolsa gigante con papas fritas, un agua, un raspado, un hot dog, hamburguesa o lo que fuera, la experiencia fue mágica…

Conforme nos acercábamos hacia el campo santo, la gente iba cambiando su semblante, o al menos algo así yo vi, pero la verdad no me atrevería a asegurarlo, de hecho, no sé, fue extraño….

Al llegar al cementerio, adentro todo era como una especie de fiesta donde los muertos no existen, donde la fiesta creo es más bien para los vivos…

Amor Eterno, Mi Viejo, Morenita Mía, un viejo amor, libro abierto y miles de canciones más se oían por todos lados mientras avanzabamos y nos percatabamos de que algunos músicos deambulaban de aquí para allá, «a 40 pesos la canción jóven»… «no gracias solo quiero platicar con ustedes un rato», al tiempo que Zayra se acercó, «si sentimos feo pero pues es nuestra chamba, hay gente que pide varias canciones y hasta llora, pero pues que se le va a hacer», dicen los Azes del Norte, un grupo de 5 hombres que buscaban ganarse el pan con su voz…

Fue entonces que me puse a pensar, «y que se sentirá venir a vistar a un familiar al panteón, yo no tengo a nadie absoluntamente cercano a mi, solo mis dos abuelos pero con ellos deveritas no tuve contacto muy initmo ni personal, que afortunado», pensé, pero me pasó lo que nunca, me transporte y comencé a sentir todo aquel dolor que la gente siente cuando habla de algo que le duele, pero que se siente bien tan solo de platicarlo y de recordar los buenos tiempos que pasaron junto con sus seres queridos…..

«donde está la casa de las muñecas» pregunté al recordar que alguien, no me acuerdo quién me dijo de una tumba que hicieron como una casa de muñecas y en su interior había eso, muñecas… «es por allá, pasando la capilla», al tiempo que señalaba el largo camino empedrado, cubierto por la tierra de los años, el andar de la gente y las hojas de los viejos árboles, compañía de los eternos habitantes mudos del lugar donde todos iremos a parar algún día…

Caminar y caminar, nada más eso, caminar entre las tumbas que se confunden unas nuevas con las más viejas pero que a pesar de lo derruídas, me provocan un sentimiento de paz, tranquilidad y deleite por el espectáculo escultórico que a mis ojos representa….

Lejos de sentir miedo, esos lugares siempre me han provocado un sentimiento de paz, tranquilidad y reflexión…

Precisamente por eso, al irme acercando al sentimiento de la gente, senti cosas distintas, en el interior de una capilla familiar, ví a un hombre acostado boca abajo durmiendo con una paz absoluta de sentirse abrazado por los seres a quienes más quiere, como queriendo irse….

Una chava se me acercó y me dijo, «oiga usted saca fotos, queremos que nos saque una foto alla en el pedacito, pero mi mamá es la que sabe»… le mandé al fotografo que es el que vende fotos por peseta (asi se dice a esos trabajitos que le salen de vez en cuando)….

Cuando ibamos a ver lo de la peseta, nos quedamos a ver la casa de las muñecas, Blanquita, se llamaba la niña de 12 años que murio hace 24 a causa de leucemia y que a cambio sus padres, construyeron una casa donde colocaron todas sus muñecas, juguetes, fotografias y a donde acuden cada 8 días a limpiar, platicar, decorar, instalar altares y que pese a la rapiña, es una de las más visitadas por la gente que incluso viene de otros lugares a ver a la niña que en el fondo de la cripta adornada con motivos de halloween, platos con comida, copal, una silla, juegos de té, dibujos realizados por ella o fotos como la de la Virgen de Guadalupe que cada año representaba durante las peregrinaciones.

Conforme la mujer fue hablando, me fue inundando un sentimiento de tristeza que casi me puse a llorar, algunas lagrimas tocaron el ribete de mis ojos pero se regresaron o ahi se quedaron… no las deje salir… no entendí lo que me pasaba…

Ahora lo entiendo, la muerte es un estado, pero la vida es un sentimiento y mientras más nos acerquemos a ello, menos podremos separarnos de la vida, por eso la pequeña Blanquita se niega a irse, pq sus padres no la dejan…

En fin fue una buena experiencia, aprendí mucho y solo puedo decirles que por todos uds, tengo un sentimiento a favor, nunca en contra… Gracias por todo…

Subire algunas fotografias…

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