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abril 19, 2018

Diario de un Mexicano en Japon

Decisiones – 15 años después

Aunque se me pasó la fecha para publicar esto (originalmente iba a salir el 2 de abril), me quise esperar un poco para editar algunas cosas… y como siempre no quedé a gusto con los cambios :/

Últimamente me he puesto a pensar sobre el tiempo que he vivido en Japón, pero de una forma diferente: dándome cuenta de que las jóvenes de 18 años ahora tenían 3 cuando brinqué el charco. Por más joven que uno quiera sentirse, los años siempre están para recordarnos que ya no lo estamos tanto. Y es que el shock es diferente (o de menor intensidad) si piensas “tengo 15 años en Japón” que “los que ahora son mayores de edad en México tenían 3 años cuando yo me vine para acá”… El fregadazo pega fuerte, y aunado a los “regalitos” que trae el estrés de la vida de este lado del mundo, no puedes evitar pensar que, en efecto, los años no pasan en balde.

No crean que me pongo melancólico y dramático por eso. Siempre he pensado que con la edad viene mucha experiencia y que cada época tiene su forma particular de disfrutarse. No obstante, cuando estás entre dos culturas (la que dejaste en tu país y la del país en donde vives) y te das cuenta de que por responsabilidades y compromisos simplemente ya no puedes estar “en la onda”, o mejor dicho “en dos ondas”, el peso se siente más.

Lo anterior se debe sin duda a que, a pesar de que tengo tanto tiempo por acá, realmente siempre había pensado en Japón como un lugar pasajero, que en algún momento iba a dejar. Con todos sus pros y contras, una parte de mí siempre se ha negado a creer que éste es el mejor lugar en el que podría estar. Ahora bien, eso de “el mejor lugar” no necesariamente cumple mis expectativas, pero como ya no estoy solo ya no nada más es lo que yo piense o sienta, sino que tengo que poner en la balanza también lo que los otros miembros de la familia piensan y sienten que es lo mejor. Es como intentar llegar a un acuerdo tácito, tanto con la familia como con uno mismo.

No, no estoy diciendo que ya en definitiva me voy a quedar aquí, sino que poco a poco se acerca la hora de tomar esa decisión, y tengo que considerar todos los factores relevantes para poder hacerlo. Y es ahí cuando realmente añoro la época en la que podías intentar una y mil cosas, y simplemente cambiar de rumbo si algo salía mal. Nunca huír, siempre terminar lo que uno comienza, pero no quedarse en algo más tiempo del necesario. Es ahí donde recuerdo ese sentimiento que tuve cuando vine a Japón por primera vez en 2002, y luego regresé becado en 2003. Y también es ahí donde digo “Sip. De plano me falta mucho para considerarme una persona madura, pero ahora ya no soy joven. En unos meses voy a pasar a ser un ‘cuarentón’. ¿Me va a dar una crisis por eso o de plano ya me está dando y no me quiero dar cuenta?”.

Uy sí, súper profundo todo lo anterior.

Mi hijo crece, y con ello comienzan los planes ya más a futuro. En concreto en este momento: escuela. Todavía le falta un año para entrar al kínder, pero desde ahora tiene que comenzar con actividades que lo prepararán para ese momento, y de preferencia en el lugar en donde queremos que entre. ¿En pocas palabras? $$$. Si me quiero mover de Japón, tiene que pasar en a lo más 3 años a partir de ahora, pero para moverme necesito tener seguridad y estabilidad al lugar donde me vaya a ir; ya no es nada más decir “pues me lanzo y como puro atún en lata y me acomodo en un rincón”. No, no quiero todo en bandeja de plata, pero al menos sí necesito lo esencial para darle la estabilidad que mi familia necesitará en cualquier lugar al que nos movamos.

Pese a que ya lo comenté, aquí lo vuelvo a recalcar: realmente me desanimó mucho lo que pasó hace poco con cierta institución educativa de mi tierra natal, y más porque no es la primera vez que me la aplican de forma similar. Con todo, me ayudó a sacudirme la cabeza y pensar con más calma y seriedad en lo que pasaría si regreso a México. Además, creo que no estoy solo: así como yo, fuera de México hay muchos paisanos (de diferentes profesiones y oficios, muchos de ellos muchísimo mejores que yo) que se preguntan si realmente vale la pena regresar al terruño, especialmente cuando no tienes “palancas” o formas de asegurar un buen puesto, y más con familia… Respeto muchísimo a aquellos que ya tomaron la decisión definitiva de regresar (o ya regresaron y están echándole ganas), así como también respeto muchísimo a aquellos que ya decidieron que están mejor en donde están y, por mucho que amen México, no van a regresar. Cada uno está en su derecho y ni yo ni nadie puede ni debe reprocharles nada, mucho menos aquellos que no tienen idea de lo que uno vive fuera de su país pero se la pasan criticando a los que vivimos fuera, por la razón que ustedes quieran y gusten.

Japón ha sido mi segundo hogar por ya 3 lustros. Hay mucho que no me agrada de aquí, pero es parte de lo que uno tiene que sacrificar por lo que sí le gusta. En contraste, México también tiene muchas cosas buenas, pero las malas ahí están también. Sin duda, no hay país perfecto, y a donde uno vaya y se quede se tiene que acostumbrar.

Mi idea de quedarme en Japón después de que me salió el título de doctor en una caja de cereal terminé el doctorado era porque precisamente sentía que no había terminado aquí. Todo fue muy rápido, y de haber optado por regresar a México en ese entonces me iba a dejar con la idea incómoda de que no terminé mi ciclo aquí, aunque el doctorado estuviera terminado. Incluso cuando regresé de visita a México en 2012 recuerdo que me despedí de mis papás diciendo: “Me voy porque todavía tengo cosas que hacer allá”. Mi vida en Tokio todavía no cumplía un año, y acababa de terminar una de las épocas más difíciles que he tenido en la vida, así que no había ni un gramo de duda en mi decisión. Ahora creo que estoy cerca del punto donde debo cerrar un círculo para abrir otro, y quizá sea aquí mismo, pero ya con una visión a futuro más clara y concreta.

Van 15 años, y algo me dice que todavía faltan más.

abril 19, 2018 07:52

abril 05, 2018

Diario de un Mexicano en Japon

La animación japonesa por fin encuenta un lugar en México

Durante la serie de los años maravillosos, y específicamente en la parte 4.5 escrita en 2011, comenté un poco sobre mi afición a la animación japonesa y al mismo tiempo mencioné brevemente la situación que el anime y manga vivían en ese entonces en México (y posiblemente Latinoamérica). Quise retomar el tema debido a los cambios que la afición ha vivido en México en los últimos meses, aunque se han venido cocinando desde hace algunos años.

Es necesario mencionar con detalle (ahora sí) la situación que se vivía en los años 90, tanto para refrescar la mente de los que vivimos esa época como para poner en contexto a las nuevas generaciones que no lo hicieron o que eran muy pequeños para darse cuenta de lo que sucedía a su alrededor. Inserten aquí todas las exclamaciones de “¡Ya estás ruco!”, “¡ya llovió!”, “uuuuuuuu” y similares, pues aunque diga que no, esto va a sonar a historias de ésas en las que los niños se sentaban alrededor del abuelo mientras éste las contaba.

Tengan muy en cuenta lo siguiente: todo lo que aquí escribo es enteramente basado en mi percepción y experiencia. Ciertamente no soy la persona más informada al respecto y seguramente hay muchos más que pueden ahondar en alguno de los temas aquí referidos (si no en todos). Además, recuerden que tengo casi 15 años (al momento de escribir esto) viviendo fuera de México, por lo que seguramente se me van a escapar detalles de la situación del medio durante todo ese lapso.

Aunque en México se ha transmitido animación japonesa desde los 80s, la penetración del anime como lo conocemos actualmente comenzó a darse a mediados de los 90s. La gente conocía Saint Seiya, Dragon Ball, y los que recordaban, “La princesa de los mil años”, “Gigi”, Lala Belle, Candy Candy, “Robotech”. Sin embargo, entre los conocedores se movían otras que, salvo que alguno de tus conocidos fuera uno de ellos o un amigo cercano, jamás habías escuchado. Se rumoraba de una película llamada “End of Summer”; se mencionaba algo como “Guyver”; algunos otros contaban lo grandiosa que era “Ninja Scroll”… Pero todo quedaba siempre en rumores. ¿Cómo veías entonces esas joyas de las que se hablaba casi en secreto, y que si las conocías, eras (o mejor dicho, te sentías) parte de una élite que no tuvo otro origen más que el de “ser de los primeros en saber/conocer algo”? La respuesta era que te prestaran los videocassettes (vean Wikipedia si en verdad no saben lo que son). Pero esto era mucho más complicado de lo que se lee. Primero, tenías que ganarte la confianza de su dueño; luego, tenías casi casi que jurar con sangre que no se los ibas a enseñar a nadie más, ni que tampoco le sacarías una copia para tu uso personal. En resumen; tenías que mantener un cierto nivel de secreto. Después de todo, haber visto las series te ponía en una jerarquía (totalmente ficticia) más elevada que los demás, pero poseer material propio era la cúspide, y parecía que con limitar el acceso a él uno “protegía” su estatus.

Obviamente, la voz comenzó a expandirse, y cada vez más gente estaba interesada en ver esas series de caricaturas que (en la mayor parte de los casos) se “alejaba” de los clichés de aquellas con las que habíamos crecido: había trama, desarrollo de personajes (¡algunos incluso morían! Claro, todos excepto Seiya…). Se comenzaron entonces a crear grupos de gente con la misma afición. Los fans, que hasta entonces mantenían el gusto en secreto por miedo a la burla (en ese entonces la idea de que toda caricatura era dirigida a los niños era aún más fuerte de lo que ahora es; TV Azteca listaba a “Los Simpson” dentro de su barra de programas infantiles) comenzaron a salir a la luz y se congregaban para disfrutar series, películas o mercancía de ellas.

Había mercado, y mucho. Sí: las televisoras comenzaron a darse cuenta del potencial del “anime”, “animé” (como muchos equívocamente lo pronuncian), “caricaturas japonesas” (término que hacía enfurecer a más de alguno porque “¡ES ANIME, NO CARICATURAS!” – y aquí me incluyo… Era joven e ingenuo todavía), pero la velocidad con la que conseguían, de manera legal, series para transmitir, no era la suficiente para satisfacer a los que conocían que había mucho más que Dragon Ball, Sailor Moon, “Las Aventuras de Fly”. Los menos agraciados (léase: los que no tenían forma de conseguir las otras series) generalmente se sentían satisfechos con lo que podían obtener, pero quienes ya habían probado las mieles de animaciones con tramas mucho más complejas querían más, mucho más, y si las grandes empresas no podían proveerlo, lo buscarían en algún otro lugar, y hubo quienes aprovecharon la demanda para hacerse de una mina de oro.

Eran muy pocos y contados los que realmente viajaban a Japón para buscar y traer material a México. La mayoría lo conseguía desde Estados Unidos, y en algunos casos ni siquiera viajando personalmente, sino a través de contactos por correo con gente que vivía en ese país y estaba dispuesta a enviar videocassettes, monos de peluche, CD’s, etc., ya fuera para hacer negocio o como simple favor personal. Estos eran originalmente los medios por los que la mayoría de quienes poseían las series mucho antes de que se diera el “boom” las habían conseguido. Nacieron nuevos proveedores, pero muchos de ellos tenían un fin diferente a los fans: hacer dinero. Y es que la idea no era para nada mala: mucha demanda, poca oferta, y con que tuvieras un conocido que medio supiera qué es lo que se estaba viendo o la gente quería ver, podías poner un negocio, basado totalmente en distribución ilegal, pero negocio a fin de cuentas. Y con el surgimiento de estos negocios se volvió más fácil conseguir algo que quisieras ver, pero muy difícil conseguirlo de primera mano, puesto que nadie revelaban sus contactos ni la forma de obtener la mercancía. “Cuidaban su negocio”, si así lo quieren llamar.

Al principio eran pocos. La animación japonesa todavía era algo medio “oscuro”, pero la afición ya no era un secreto, y comenzaron a surgir los grupos de discusión, los “clubes”, y las famosas “convenciones”. El medio comenzó a crecer, y comparado como había sido apenas algunos años atrás, ver alguna serie relativamente reciente o adquirir el CD (pirata) de alguna de tus series favoritas era cuestión de si podías pagar o no. Oh sí, el negocio era totalmente ilegal, pero nunca fue barato, ni siquiera los famosos CD de SM Records, que todo mundo consideraba originales (y te los vendían como tal) pero que a fin de cuentas eran también piratas.

Ése fue siempre el problema: el dinero.

Algunos de los proveedores de antaño podrán poner a discusión que ésa no era la razón principal, pero siempre terminaba en eso. El surgimiento de nuevas tiendas donde los dueños apenas si conocían lo que vendían reflejaba que cada vez había más gente buscando obtener su rebanada del pastel, y considerando que los fans estaban hambrientos por conocer y tener más, abrir una tienda de mercancía referente a animación japonesa era, a mediados de los 90s, casi un éxito seguro. ¿Estaba caro? Ni modo. Estabas a la merced de los precios que cada vendedor quisiera manejar. Es más: ni siquiera necesitabas tener un local fijo; conseguías material, conocías a las personas correctas, se juntaban en algún lado y tú simplemente ibas ahí a mostrar (y muy probablemente a vender) tu mercancía.

Esto hasta parece historia de tráfico de drogas.

Tuvimos una época dorada, bañada en piratería y comercio ilegal, pero eso al fan no le importaba: se hablaba de tal o cual serie y era cuestión de ir con tu proveedor favorito a ver si tenía o sabía algo al respecto. Los clubes de aficionados se habían vuelto el emblema y la voz de la afición, y pertenecer a uno era, para algunos, símbolo de estatus. Los que manejaban los clubes estaban o creían estar (por lo general, porque conozco a quienes no fueron así) en un estatus todavía más alto, y dichos clubes comenzaron a dosificar el acceso al material que le concedían a sus miembros, los cuales pagaban una cuota mensual para seguir siendo considerados como tales.

El surgimiento de varios clubes de animación obviamente trajo consigo rivalidades, en donde la muestra de poder era ver quién tenía más y mejor material. No había señal de querer hacer algo por la afición en general, sino más bien por el grupo al que se pertenecía, y a final de cuentas por uno mismo. Comenzaron las envidias, los celos y, de nuevo, al aire secreto y misterioso de cómo o dónde conseguir material. Durante un tiempo esto se mantuvo, pero poco a poco algunos de esos clubes comenzaron a perder miembros por razones diversas: algunos simplemente se enfadaron; otros encontraron su hilo negro y comenzaron a obtener material y mercancía sin intermediarios; otros más perdieron el gusto.

Después de esto, vino una etapa de sobre-saturación (dentro del mercado ilegal): conseguir material se volvió relativamente trivial para el fan promedio; el surgimiento de tiendas en exceso comenzó a afectar a quienes habían abierto sin un plan de negocios sólido; las convenciones que antes eran añoradas y amadas por todos se volvieron pan con lo mismo: cobrar por entrar a comprar mercancía casi siempre ilegal, el concurso de disfraces donde no faltaba quien le gritara a la chica que enseñara más piel, los mismos invitados y la misma mecánica siempre. Lejos, muy lejos estábamos ya en ese entonces, de tener un evento en México de la calidad de la Anime Expo (en el año 2001 y 2002). Había planes, ideas muy buenas, pero la falta de organización y seriedad de muchas de las partes hicieron que muchos de esos planes se vinieran abajo. Incluso a mí me tocó estar involucrado en algo así, y las cosas no salieron bien sencillamente porque no había organización ni apoyo. No es posible convencer a gente seria del medio cuando las cosas no se hacen en serio y las bases son puras especulaciones.

El mercado legal no levantaba simplemente porque lo que ofrecía era algo que los fans ya lo habían visto hacía tiempo y el interés ya no era el mismo. Incluso tener DirectTV para ver animación japonesa en el canal “Locomotion” ya no era tan llamativo como antes. Había manga en español, traído por la ahora difunta editorial Vid, de la cual cuentan que su decadencia se debió precisamente a lo aquí mencionado (quisieron abarcar mucho, invirtieron mucho, no se vendió lo que esperaban). El boom había pasado. ¿Las televisoras? Dejaron de apostar por material nuevo y prefirieron usar la fórmula ya probada. Cuentan que Dragon Ball Z duró en TV mexicana muchos, pero muchos años,y eso que pasaban 5 capítulos a la semana. Huelga decir que internet comenzó a tener mayor penetración en los hogares de México y ¿para qué ir a comprar videocassettes cuando puedes bajar todo de torrents y quemar CD/DVDs al por mayor? La época de ir al tianguis a comprar impresiones a color de alguna de tus series favorita claramente había quedado en el pasado, y con ello las esperanzas de que más y mejor material llegara al país de forma legal. Esto siempre fue tema de discusión y contradicciones entre los fans: muchos querían que las grandes televisoras trajeran obras más recientes de Japón, pero pocos querían apoyar al mercado (adquiriendo mercancía de forma legal).

¿Películas de animación en el cine? Fue un logro haber tenido un par de Saint Seiya, y mucho, mucho después, Sen to Chihiro no Kami Kakushi. Hasta ahí. Si no pasó mucho cuando la afición había podido estar más unida, mucho menos pasaría ahora que cada quien estaba por su cuenta.

Mucho tiempo después aparecieron servicios como Crunchyroll o Netflix  que ofrecen una alternativa legal para poder ver series en stream. Quizá en México no haya tanto problema (si es que hay alguno) en bajar las cosas por torrent, pero en otros países tienes que andar “toreando” para poder hacerlo o te arriesgas a que te pesquen y te vaya muy muy mal. Si bien Crunchyroll, Netflix y similares no son los servicios perfectos, al menos son una apuesta nueva, diferente y legal, que es lo más importante. Cierto: siempre habrá quienes hagan o intenten hacer todo por la vía ilegal, pero el verdadero apoyo al medio se da por medios legales, con números que se puedan mostrar a los creadores y casas productoras para que volteen a ver a México (y Latinoamérica) como un mercado accesible.

Lo siguiente está basado en información proporcionada por nada más y nada menos que Érika (@kikamx_) la presidenta de KEM MEDIA (mayúsculas intencionales porque así está definida la empresa). Quizá el nombre de la empresa no les suene, pero si andan en el medio de “monas chinas”, seguro conocen alguno de sus proyectos.

Hace algunos años, en 2009, apareció un sitio web llamado RetornoAnime, que, como se puede leer aquí, nació primero como un pasatiempo, pero después se convirtió en un pilar en lo que a animación japonesa en México se refiere. Además de cubrir eventos de renombre en el medio, también fueron parte de un proyecto colectivo llamado “Kokuban”, con el cual, junto con el apoyo de Crunchyroll, hicieron proyecciones gratuitas de Sword Art Online.

Érika comenta:

Poco después, a Karla se le ocurrió que igual y podíamos traer Madoka Magica a México, ya que vio que Aniplex estaba autorizando proyecciones fuera de Japón. Y pues inicié el contacto con Aniplex of America. Y ahí fue cuando nació “Konnichiwa Festival”.

(Nota: Karla es también una de las fundadoras del proyecto)

Konnichiwa Festival es un proyecto que apuesta por traer películas del cine japonés (no nada más animación) no solamente para dentro del festival, sino para distribuirlas en México y Latinoamérica, y en lo que lleva de existencia han llevado a nuestro país muchas cintas actuales y relevantes, lo que en “mis tiempos” era el sueño dorado de muchos (incluyéndome):

KEM MEDIA el vivo ejemplo de lo que pasa cuando se hacen las cosas bien. Antes que Karla y Érika se aventaran a hacer el proyecto, había visto ya a muchos queriendo hacer lo mismo pero fallando rotundamente por falta de seriedad o por querer irse por el camino fácil. De haberse puesto las pilas, estaríamos hablando de una empresa o proyecto similar desde hace 20 años (o más). Pero no: casi siempre que había oportunidad las cosas terminaban enfocándose en sacar algún tipo de ganancia rápida y no en un proyecto a largo plazo.

Ciertamente falta todavía mucho por hacer, pero esfuerzos como los de KEM MEDIA son importantísimos, sobre todo ahora que son reconocidos en Japón. Apoyar a este tipo de iniciativas también juega un papel importante, y según veo, los fans están respondiendo positivamente. Esto, sin duda, dará pie a lo que muchos de nosotros buscábamos hace décadas, cuando el terreno era “virgen”: animación japonesa en DVD/Blu Ray original, oficial y a precio accesible, y sin tener que pedirla desde el extranjero; películas de animación en el cine sin tener que esperar un milagro a que alguna de las televisoras se dignara en llevarlas a los cines en México. En serio: para mí todo eso era un sueño, y después del fiasco de las pseudo convenciones en México y de ver lo poco que avanzaron en tanto tiempo, lo seguía considerando un sueño. Ahora quizá ya no lo sea tanto, y eso no significa nada más que buenas noticias para quienes disfruten de esto.

Para aquellos que apenas comienzan con el gusto por las caricaturas japonesas y los cómics japoneses, la situación actual del medio es lo que siempre ha sido. Sin embargo, para aquellos que, como yo, vieron al medio nacer, crecer y estancarse en México, parece que, por fin, nuestra afición encontró su lugar en el país.

abril 05, 2018 05:57

marzo 05, 2018

Victor Manuel Mtz.

Robótica

La robótica es algo que me causa conflicto, porque cuando era yo pequeño tuve la oportunidad de aprender un poco de Logo en los centros Galileo, pero también tuve la oportunidad de sufrir de varios docentes que especialmente no entendían muy bien lo que era el lenguaje y no veían muy bien a un chico que le gustaba leer adelante de las lecciones que tenia o textos externos, un bonito eufemismo para decir que no dure mucho en Galileo, total que eso y la falta de piezas que encontré en libros y revistas para construir sensores, lo caro que eran los convertidores analógico digitales y por supuesto la propia computadora, hicieron que mi incursión con la robótica o al menos lo más cercano a ello fuese, logo, lisp y alguna otra cosa limitada al software.

En casa D desde muy pequeño por supuesto ha estado con la idea de los robots y que se puede hacer y construir, cuando le buscamos un lugar donde pudiera aprender a construirlos, yo estaba con muchos sentimientos encontrados, ya que sabia que en la academia Mexicana de Ciencias en Universum y otros lugares hay cursos donde se usa Arduino o Raspberry para construir robots y programarlos completos, para re utilizar basura prácticamente y convertirlo en cosas muy interesantes y aprender en el proceso, el gran problema, en horarios y lugares muy distantes en tiempo, que no tanto geográficamente de donde vivimos.

Otra es difícil regresar a eso que una vez lo apasiono a uno y no desesperar al regresar algunas frustraciones que se sufrieron, dicho esto busque que justamente esa parte no fuese prejuicio para lo que íbamos a emprender… yo sabia desde mucho tiempo atrás de los sets de Lego, pero especialmente que son jardines vallados y propietarios no me agrada para nada, por supuesto también se de la existencia de arduino hace bastante tiempo y tengo conocidos que han hecho grandes cosas con ellos.

Cuando tuvimos que decidir ahora si como hacemos para que D construya robots las dos opciones rápidas que encontramos fueron las escuelas que invierten en Lego y su programa de capacitación/entrenamiento o desarrollar uno propio con hardware libre, por supuesto lo segundo es mucho mas interesante, pero requiere de mucho tiempo y tal vez de una sensibilidad que apenas estoy aprendiendo… decidimos por lo primero, cada vez estoy mas convencido que lo segundo tiene muchos mas oportunidades y que en la adolescencia si no se lo presento, lo va a descubrir sólo…

Hasta no hace mucho que he visto a los hijos de mis colegas… y que he escuchado la queja de que el juguete del niño más bien se lo compró el padre, como que me ha caído el veinte de lo mucho que he evitado demostrar todo el interés o fomentar interés en los míos por el hardware libre, por el temor de también transmitirles mis frustraciones, prejuicios y proyecciones, hoy estoy considerando re encontrar con Lego o aventarme con Arduino… esperemos que la carga de trabajo me ayude|decida por mi por la opción más factible.

marzo 05, 2018 03:56

marzo 03, 2018

Diario de un Mexicano en Japon

Versión actualizada

En 2008 respondí a un meme en donde simplemente había que elegir un video de YouTube. Si no le dieron click a liga, el video que elegí fue el de “Nations of the World”, por Yakko Warner.

Poca gente sabe (me incluyo yo hasta hace varios meses) que Rob Paulsen, el actor de voz que dio vida al mayor de los hermanos Warner, tiene una versión actualizada (para 2017) de la misma canción.

Si no saben de qué hablo, les recomiendo mucho ver primero la versión original presentada en Animaniacs, y luego ver la actualizada, que dejo a continuación:

marzo 03, 2018 12:27

Y otra vez sucedió…

En la entrada del 14 de febrero mencioné que pronto tendría noticias que compartir en el blog. Helas aquí, y les adelanto que no son nada buenas.

Por razones de respeto a quien fue mi contacto durante toda esta experiencia, no daré nombres. A fin de cuentas entiendo (y quiero creer) que no fue su culpa, pero como fue la persona que me contactó, es a ella a la que mi reclamo fue dirigido. Digo “fue” porque ya se lo envié, esperando que esa persona entienda mi posición.

Resulta que el pasado 24 de enero esa persona, a la que llamaremos Z7, me contactó por parte de la Universidad de Guadalajara para invitarme a Talent Land, un evento de gran magnitud que se llevará a cabo del 2 al 6 de abril de este año en Expo Guadalajara. La idea era que asistiera al evento a compartir mi experiencia como egresado de la UdG y lo que he logrado por este lado del mundo.

Imagínense mi entusiasmo cuando de repente me llega una invitación de esa magnitud, y en México, ¡y en Guadalajara! No solamente tendría la oportunidad de apoyar a la UdG en algo, sino que también podría ver a mi familia. Todo sonaba muy bien. Sin embargo, ya me ha pasado algo similar antes, y con la UdG “me la aplicaron” de forma similar con el intento de repatriación por parte del CONACYT dos años consecutivos (y será lo único que mencione al respecto, al menos por el momento), aunado con que tengo que conseguir el permiso por este lado del mundo, lo primero que pregunté fue, tal cual:

¿De su lado ya es un hecho que si digo que sí se hace, o apenas es una propuesta?

Z7 me aseguró que ya todo era un hecho, y que podían pagarme el vuelo redondo del día al día que yo quisiera, ya que entendía que era posible que quisiera pasar más días en Guadalajara.

¿Se puede pedir algo mejor? Evento en Guadalajara, participo con la UdG, veo a mi familia y amigos, y me pagan el vuelo… Pues claro que me moví para poder conseguir el permiso para asistir.

Para no hacerles la historia larga y no entrar en muchos detalles: después de una negociación la idea les encantó por acá, tanto como porque uno de los empleados del área de inteligencia artificial participaría en un evento de ese calibre, como porque podría hablar del proyecto en el que estoy trabajando. Me dieron el visto bueno, y por tanto le dije a Z7 que sería un honor poder participar.

¡Bien!

Todo parecía marchar sobre ruedas. Z7 me pidió mi currículum vítae en español, y como no lo tenía hecho me puse a redactarlo. Se lo envié, junto con algunas sugerencias de vuelos y Z7 confirmó haberlos recibido. Me indicó que ya había pasado mi currículm con la coordinación de contenidos y que de ahí se pondrían en contacto conmigo para darle seguimiento a la invitación, sobre todo para platicar de la forma en la que apoyaría y los temas que trataría. Z7 me dijo que sería bueno que yo también propusiera temas para las charlas.

Esa plática ocurrió el 8 de febrero.

15 de febrero: todavía sin recibir mensaje de la coordinación de contenidos. “Falta tiempo”, pensé. Le mandé mensaje a Z7 diciéndole que no había recibido contacto alguno y que sería bueno ir discutiendo los temas.

No hubo respuesta.

En la empresa, el jefe de departamento estaba muy emocionado con mi participación en el evento, y constantemente me preguntaba de qué hablaría, porque quería hacerlo público (a toda la empresa); del equipo con el que trabajo recibí felicitaciones como en la vida me las han dicho. En fin, de una forma o de otra, además del apoyo, era obvio que mi presencia ahí les importaba muchísimo (¿posibles planes de crecimiento en México? Ni idea). Las preguntas sobre mi participación eran cada vez más frecuentes. ¿Qué podía responder? Que en México las cosas no se hacen como en Japón y que todavía no se decidían los temas, pero que mi participación era un hecho y que en cuanto los temas estuvieras escogidos se los haría saber.

23 de febrero: todavía sin recibir respuesta de Z7 ni contacto por la coordinación, vuelvo a enviarle mensaje a Z7 por varios medios expresando grosso modo lo referido en el párrafo anterior y pidiendo una pronta respuesta. “Falta poco más de un mes, pero cada vez veo que más gente está confirmada y yo todavía no… ¿será que…? Nah…”, otra vez pensé.

1 de marzo: Z7 me envía un correo disculpándose por la falta de contacto debido a razones laborales, y me explica que por esas razones laborales dejó con una maestra una lista con invitados que ya tenían el visto bueno de la jefa con la seguridad de que le daría seguimiento, pero que cuando regresó y revisó, resulta que por grilla y enojo porque la señora no llevaba la organización completa, esa señora decidió no agregar a algunos porque “ya no tenía espacio”. Z7 se disculpa profundamente conmigo y me propone cambiar a otro evento y a dar charlas en otros centros universitarios, pero en fechas en las que no puedo viajar.

O sea… me dejaron bailando (y al parecer no fui el único). Insisto: no puedo culpar a Z7 porque he trabajado con esa persona antes, así que le creo lo que me dice. Sin embargo, lo que acaeció me deja ver que, lamentablemente, la situación dentro de la institución realmente no ha cambiado mucho en todos estos años que llevo en Japón. Es muy triste que a estas alturas todavía haya gente a la que se tiene que estar cazando para que haga las cosas bien. Pero que no se malentienda: la Universidad de Guadalajara es una gran institución, y me enorgullece haber sido parte de ella. Sé que lo que pasó esta vez, y lo que pasó antes, no refleja los valores que ella ofrece.

Para terminar, quiero dejar en claro algo: estoy perfectamente consciente de que hay millones de personas mejor que yo y mucho más aptas para estar presentes en un evento de esa índole. Incluso me llegué a preguntar si yo era el indicado para ir a platicar mi experiencia. ¿Qué quiero decir con esto? Que no me creo una persona súper importante o súper influyente, ni tampoco que se me sube a la cabeza el hecho de haber recibido la invitación. Es lamentable lo sucedido, pero aprenderé de la experiencia.

Ni modo. A lo que sigue.

 

 

marzo 03, 2018 12:10

marzo 01, 2018

Victor Manuel Mtz.

Jamón

The best, always.

RIP 2016-2018.

marzo 01, 2018 01:06

febrero 28, 2018

Diario de un Mexicano en Japon

Y nos nevó otra vez

El pasado 22 de enero Tokio vivió una gran tormenta de nieve como no había sucedido en 4 años. “Pero si nieva en Japón, eso no es una gran noticia, ¿o sí?” se podrán preguntar algunos, pero, al menos en Tokio, sí lo es. Explico.

Tokio no es una ciudad en donde nieve mucho. El número de nevadas al año se reduce a 1, cuando mucho 2, y en general la nieve no se acumula como en otros lugares del país, especialmente del norte o del lado del mar de Japón. Por tanto, aun con lo grande y cosmopolita que pueda considerarse, Tokio, en teoría, no necesita prepararse para una gran nevada porque “casi no pasan”. Los problemas comienzan cuando esas grandes nevadas pasan… y vaya que todo se vuelve un caos. Literalmente un “snowcalypse”.

Debido a que la ciudad no está preparada, la nieve hace de las suyas: entorpece el tráfico, hace que los trenes se retrasen o se detengan, y provoca que la gente se caiga, lo que se convierte en lesiones, a veces muy graves. Por esa razón, cuando el reporte del clima avisa que habrá una nevada, las empresas toman medidas como si se tratara de un tifón: permite que los empleados salgan temprano, lleguen más tarde, o en el mejor de los casos que trabajen desde casa, o en el peor de los casos pagan un hotel cercano al lugar de trabajo para que los empleados no tengan problema en llegar a la empresa al día siguiente.

Tenía ya buen rato de no nevar así. La vez pasada la nevada nos agarró regresando de un viaje. Recuerdo que fue un logro caminar de la estación a la casa, y aun en el relativamente corto tramo que tenemos que caminar me tocó ver a varios carros derrapar.

Este año no fue la excepción: además de carros derrapando y gente cayéndose, muchísimas personas tuvieron que esperar hasta 4 horas para poder tomar un autobús o un taxi porque los trenes no se movían. Hubo quienes de plano mejor se quedaron en hotel para evitar el estrés.

Sin embargo, aun con las risas sarcásticas de quienes viven en otras prefecturas donde la nieve es muy común y no causa tantos estragos como en Tokio, dudo mucho que la capital nipona sea la única ciudad en el mundo que sufre por esto.  Lo mejor es siempre estar preparado o resignado: hacerse de otro juego de llantas para el carro es, al menos para muchos tokiotas, un gasto innecesario; hay quienes sí lo hacen, sobre todo aquellos que manejan mucho a zonas montañosas. Pero quienes dependen totalmente del transporte público no tienen de otra más que resignarse y buscar alternativas.

Le preguntaba a mi esposa qué haría ella ante tal situación, y su respuesta fue: “Si veo que los trenes no se están moviendo por más de una hora, mejor me voy a cenar y relajarme, así no me estreso con tanta gente y trenes súper llenos. Y si después de eso no puedo regresar a casa, me quedo en algún hotel y regreso al día siguiente en el primer tren de la mañana”.

Cabe mencionar que en Iizuka (donde viví for 8 años y medio), la nieve tampoco era tan frecuente, pero ciertamente nieva un poco más que en Tokio. Ahí sí tenía cadenas para el carro, pero no desde el principio… tuvo que pasar algo para que las adquiriera, y sí me tocó manejar con mucha nieve, mas no tanto como para decir que soy experto en ello.

Un detalle más: había estado planeando llevar a mi hijo un poco al norte de Japón para que viera la nieve por primera vez. Esta nevada me ahorró una buena cantidad de yenes 😀

Ya va de salida el invierno… ¡Por fin!

febrero 28, 2018 08:04

febrero 23, 2018

Victor Manuel Mtz.

El baquetometro

Este texto me cuesta mucho trabajo encontrarlo y no esta como entrada prominente en el sitio de elpesonuestro, entonces lo reproduzco acá para poder ubicarlo rápido y le agrego una imagen que también me llego por FB y que seguramente me será igual de difícil poder encontrar, el texto original es de Isela Muñoz.

Mis papás me pagaron la maestría. Resulta que terminaste la carrera, no encontraste empleo y se te ocurrió que tomar una maestría era lo que necesitabas – lo que supone otros tres años de manutención y pago de escuela durante los cuales no trabajaste ni siquiera para obtener algo de experiencia ¿Les preguntaste a tus papás si en sus planes estaba mantenerte hasta los 28 años? Date 10 puntos.

Trabajo pero vivo en casa de mis papás. No habría problema para tus padres puesto que ya tienen más de veinte años manteniéndote, el asunto es que hayas empezado a ganar dinero y sigas esperando que tus padres paguen por tu comida, ropa, celular, gasolina y hasta la tarjeta de crédito. Que no te alcance para independizarte al mismo nivel al que estás acostumbrado es una cosa, pero que sigas “vampireando” a tus papás eso si muestra inmadurez, y si el argumento de que tus papás no te han pedido que pagues tus propios gastos muestra lo “baquetón” que eres. Date 10 puntos.

Tengo hijos y mis padres los cuidan. El 31% de las madres dicen no confiar en las guarderías y por lo tanto dejan a sus hijos con parientes, lo que equivale a que más de tres millones de niños no van a guardería y el 60% de ellos son cuidados por la abuela (algo así como 1.8 millones de niños y supongo una cantidad igual de personas mayores). Si tus padres cuidan a tus hijos, merecen recibir un pago por la atención prestada + por los insumos consumidos (comida, servicios, etcétera). Si resulta que no estás pagando ¿de dónde crees que viene el dinero para cubrir el cuidado de tus hijos? Quizás de la pobre pensión que reciben o de las chambitas que hacen para generar ingresos, los cuales deberían estar siendo usados para sus propios cuidados, no para sus nietos. Si esta es tu situación date otros 10 puntos.

Usaste el crédito INFONAVIT de tus padres para comprar casa. Resulta que vives en la informalidad, ganas poco o puede que ganes mucho pero no has podido ahorrar para comprar una casa por tu cuenta; pero uno de tus papás tenía su subcuenta de vivienda sin uso y por ayudarte compró tu casa a su nombre. Si este es tu caso, acabas de graduarte con honores en el “baquetómetro” puesto que no sólo te gastaste todo el dinero de la subcuenta de vivienda de tu pariente (el cual pudo haber recuperado para tener una mejor pensión), sino también todas las contribuciones que pudo haber acumulado cada dos meses por el tiempo que siga trabajando ¿No lo sabías? Así que más vale que hagas cuentas a cuánto asciende esa cantidad y planees cómo pagarle; porque no se vale que cuándo sean mayores y tengan una pensión chiquita no te ofrezcas a pasarles una cantidad mensual. Si este es tu caso, date 25 puntos.
Ya no vivo en mi casa, pero mis papás me pagan ciertos gastos. Resulta que te “independizaste” pero tus padres a distancia pagan tu celular, la cuenta de la tarjeta de crédito o te pasan para la gasolina cuando la quincena ya no alcanza ¿seguro qué eres independiente o sólo existe distancia física entre ustedes? ¿Cómo sabes si tus papás tienen dinero disponible en su presupuesto para pagar por tus emergencias o falta de previsión? Si este es tu caso, date 20 puntos.

¿Qué tan “baquetón” soy?

Olvídate de sumar puntos, si vives cualquiera de las situaciones mencionadas anteriormente llevas un vida subsidiada, lo que supone que no eres independiente ni libre, al menos no financieramente y probablemente tampoco eres emocionalmente maduro.

Y antes de que diga que ahora ya no alcanza lo que se gana, le aclaró un par de situaciones:

Los costos fijos de vivir mientras usted crecía eran más bajos porqué tenía menos cosas por las que pagar, lea verá que si le alcanza para que haga la comparación.

Sus padres trabajaron al menos veinte años para lograr el nivel de vida que usted experimentó de adolescente ¿por qué habría usted de poder pagarlo si apenas empieza a trabajar? Que haya ido a la universidad no le incrementa de ninguna manera la inexistente experiencia laboral.

“Mis papás me cuidan a mis hijos con mucho gusto” y no lo dudo, pero ¿no sería mejor que lo hicieran también con dinero que no saliera de sus bolsas?
Y prepárese entonces porqué sus hijos serán más dependientes de lo que tú lo estás siendo.

Isela Muñoz. El peso nuestro

febrero 23, 2018 07:15

febrero 22, 2018

Victor Manuel Mtz.

Robotips Mi Alegría

En entrada anteriores escribí mis alegrías y desencuentros con los juegos de róbotica y energía solar de Mi Alegría, casi un año después en su canal de youtube se publico este video y yo casi una año después lo pongo acá con todo y que lo vi como a mitad del año pasado, en todo caso más vale tarde que nunca, en el mismo se incluyen algunos consejos que escribí en su momento y que permiten evitar los problemas con los que me encontré y seguro otros más que ni se me ocurrieron, en todo caso lo pego acá porque son buenos y veo que tienen nuevos modelos.

Hoy estando disponible Arduino por un bajo precio y otras cosas a veces creo que los kits de Mi Alegría podrían incluir uno o varios para utilizar el mismo… no creo que subiese demasiado el costo, pero si requeriría de un manual bastante mas extenso… en todo caso el kit de electronica ecológica sigue siendo mi favorito.

febrero 22, 2018 12:54

febrero 14, 2018

Diario de un Mexicano en Japon

Entre pendientes, tarea y trabajo

Aunque parezca lo contrario, no tengo abandonado este lugar. Nada más dense una vuelta por los comentarios de varias entradas para que se den cuenta de que he estado muy activo respondiendo preguntas de todo tipo.

¿Entrada nueva? Dentro de poco. No es que sea mi meta en la vida no haber escrito nada en mes y medio, pero se me juntaron un montón de cosas, y el poco tiempo que me ha quedado realmente para mí lo he invertido entre la nueva entrada y Breath of the Wild.

Terminó el curso que tomé en la universidad de Tokio. Fueron 2 semestres, pero el segundo fue sin duda el más pesado en cuanto a contenido (hay mucho que tengo que repasar). El problema mayor fue que esta vez no hubo tarea semanal, sino un proyecto final en equipo, y como podrán imaginarse fue toda una experiencia. A final de cuentas mi equipo quedó empatado en 2do. lugar, pero la última parte fue lo más complicado, sobre todo porque en ese tipo de proyectos (Machine Learning, Deep Learning especificamente) es difícil repartir las tareas de forma equitativa. Bueno, el resultado final es lo que cuenta.

El fin de año fue totalmente japonés: pasar los días en casa con la familia y salir a pasear o a comer a algún lugar cercano. Fueron 9 días de descanso, que en realidad no se sintieron tanto, pero al menos fue bueno hacer algo diferente.

El proyecto en el que estoy trabajando en la empresa sigue vigente, pero yo ando súper atorado en un problema y se me agotan las ideas. Huelga decir que no me gusta Lua, pero curiosamente Torch es un buen ambiente para trabajar con redes neuronales. Descubrí MXNET y que se puede usar con Scala, así que está en la mira. Lo malo es que la situación sigue vigente: la falta de tiempo para continuar mis proyectos personales. Estoy trabajando para resolver eso, pero va a tomar más tiempo del que esperaba,

Quisiera comentar que tengo noticias interesantes, pero todavía no puedo confirmar nada porque al momento de escribir esto todavía no me confirman nada a mí. Espero que no vaya a pasar lo que mucho me temo. Sea lo que fuere, les estaré comentando por este medio una vez que ya tenga una respuesta concreta.

“¿Y la nueva entrada?” Sí, trabajo en ella, pero por falta de conocimiento de algunas situaciones la siento un poco incompleta. Ya serán ustedes los mejores jueces.

¡Ah! Hoy es día de recibir chocolates (esto se tiene que publicar el 14 de febrero). Ojalá les pueda decir que he recibido un montón al momento de que esto salga a la luz, pero lo dudo :/

Aquí sigo, y también en YouTube en las transmisiones en vivo que hago de vez en cuando.

febrero 14, 2018 02:27

febrero 12, 2018

Victor Manuel Mtz.

Rusia y la red TOR

Rusia no es conocida como un lugar muy democrático, la mayoría conocerá la red TOR [1][2] y al menos sabrá que de quienes han propuesto el colocar nodos de salida en casa en México ha sido Gunnar Wolf [3][4], bueno en Rusia varios operadores de nodos de salida han sido arrestados [5] el ultimo caso el de Dmitry Klepikov del que ni siquiera hay noticias que estén en ingles o español, mayormente la información todavía en ruso no ha permeado este lado del mundo y sera interesante el difundir[6][7] ya que en el caso del operador anterior también Dmitry Bogatov fue acusado por contenido que se genero y fue rastreado a su salida de TOR, pero que no fue generado por él que es de lo que se le acusó, ahora el caso más nuevo es un tanto más interesante ya que Klepikov además de ser operador de TOR esta registrado como observador electoral, lo cual se antoja como una coincidencia demasiado grande.

[1] https://es.wikipedia.org/wiki/Tor_(red_de_anonimato)
[2] https://www.torproject.org/about/overview.html.en
[3] http://gwolf.org/node/3929
[4] http://gwolf.org/node/4094
[5] https://techcrunch.com/2017/04/24/dmitry-bogatov-tor-russia/
[6] https://share.riseup.net/#pxoC4nPXgyQla1yzXJl06w
[7] https://lists.torproject.org/pipermail/tor-talk/2018-February/043981.html

febrero 12, 2018 08:13

Vim one liner

Never learned visual mode of vim: Disable vim automatic visual mode on mouse select issue: :set mouse-=a
add to ~/.vimrc:
set mouse-=a

febrero 12, 2018 03:15

diciembre 31, 2017

Diario de un Mexicano en Japon

¡Feliz 2018!

Comienza un nuevo ciclo. Según el calendario chino, éste año es el del perro, y en kanji se escribe 戌年 (inu doshi).

Aunque he estado un poco inactivo por acá los últimos meses, el proyecto del blog continúa.

Este año habrá cambios importantes en mi vida, y quiero estar lo mejor preparado posible para enfrentarlos. Mucho reto, pero valdrá la pena.

Les deseo a todos lo mejor en este 2018, y que éste sea el mejor año para todos.

Un abrazo desde algún lugar de Tokio, Japón.

diciembre 31, 2017 03:00

El 2017 en un kanji

Kanji de los años anteriores

Otro año está por llegar a su fin, y como es tradición en este blog, cerramos el año describiendo (o intentando describir) en un kanji lo más relevante que me pasó durante este periodo.

Este año tuve varios candidatos, y fue hasta el último momento cuando me decidí por uno. Algunos tenían una connotación muy negativa, así que mejor los deseché y preferí algo que fuera, si bien no del todo positivo, algo realista que definiera bien el transcurso del año:

Se lee “nemu”, “min”, “me”, y significa “sueño”, “dormir”. Se usa en palabras como 眠い (nemui, “tener sueño”), 眠たい (nemutai, “tener sueño”), 睡眠 (suimin, “sueño (de la sensación de dormir, no de soñar)”), por mencionar algunas.

Primero, el hecho de que mi hijo no se durmiera sino hasta cerca de las 2 am. Mi esposa y él felices de la vida porque podían despertarse a cualquier hora, pero yo tenía que levantarme temprano para ir a las mazmorras trabajar y a veces andaba en calidad de “zombie”.

Después, las responsabilidades aumentaron, y con mi hijo creciendo y cada vez más activo, queda menos tiempo personal. Aprendí que para hacer algo por mi cuenta tenía que sacrificar horas de sueño, y así lo hice:

Sí, termino exhausto cada día, pero no significa que siga con ese ritmo tan pesado, menos ahora con tanto frío a esa hora. No obstante, mi cuerpo “se acostumbró” y a veces estoy levantado a las 5 am sin ganas de hacer nada. Apenas hace un mes aproximadamente comencé de nuevo a despertar un poco antes de las 7 am, y el ejercicio pasó a los fines de semana que es cuando puedo hacerlo un poco más tarde.

Definitivamente necesito dormir más, pero en lo personal no me arrepiento de la decisión. Recordé que ya no tengo 20 años (lamentablemente), pero me fue posible despejar la mente.

El próximo año creo que será más fácil ahora que mi hijo ya duerme toda la noche.

Como dicta la tradición, también aquí menciono el kanji del año en Japón: 「」. Se lee “kita”, “hoku”, entre otras lecturas. Su significado principal es “norte” (punto cardinal), y vaya que causó controversia en internet: una de las razones por las que fue elegido fue el número de misiles que Corea del Norte lanzó y que cruzaron espacio aéreo japonés. Corea del Norte en japonés es 北朝鮮 (kita chousen), y la gente alegaba que era absurdo que hubieran escogido el kanji que representa al país que atenta contra la vida y la paz en Japón. Otra de las razones que se manejaron fue la de las fuertes lluvias que causaron grandes daños en la parte norte de Kyushu.

Para los interesados, aquí está la liga del comunicado oficial del kanji del 2017. Es un PDF en japonés.

¡Nos vemos en 2018!

diciembre 31, 2017 01:00

diciembre 26, 2017

Diario de un Mexicano en Japon

Asistiendo a un funeral

Con ya cerca de 15 años por este lado del mundo muchos pueden pensar que he visto y vivido de todo, y en cierta medida no están equivocados. Sin embargo, afortunadamente hasta la fecha no me había tocado que alguien relativamente cercano a mí falleciera y me enterara a tiempo (porque un compañero de un trabajo anterior falleció y no me enteré hasta casi un año después), y eso significa que no había tenido la oportunidad de asistir a un evento de esta índole.

Por desgracia, el pasado mes de noviembre una de las jefas y miembro del comité directivo de la empresa donde laboro actualmente murió de repente. Desde que vi el título del correo sabía que eran malas noticias: 「訃報」(fuhou, literalmente “aviso de defunción”), y cuando vi quién era me quedé helado por un momento: hacía relativamente poco la había visto en la oficina y había conversado con ella un rato. No era mi jefa directa, y nunca trabajé bajo su supervisión, pero sí era alguien notable y alguna vez estuve ayudándole a su equipo en asuntos que salieron de emergencia.

Lo primero que pensé fue: “¿Tengo que asistir al velorio?”. Y no, no es que sea un insensible, sino que ese tipo de eventos se manejan de una forma especial en Japón, y en algunos casos no es bueno asistir a a ellos a menos que hayas tenido una relación más “de peso” con la persona fallecida o con sus familiares, y más cuando se trata de alguien del trabajo, porque no tienes idea ni de qué murió la persona ni cómo la familia lo tomó. Basta recordar los incontables casos de 「過労死」(“karoushi” muerte por exceso de trabajo), en donde muchas veces la familia no quiere ver ni en pintura a los jefes o encargados de la compañía. Aprovecho para mencionar que algo similiar me pasó con el caso del ex-compañero de trabajo arriba mencionado: por respeto pensaba ir a su casa y hacer reverencia al altar budista que generalmente los hogares tienen, pero mi esposa me advirtió que era posible que, sin conocer las circunstancias de su defunción, la familia no quisiera tener nada que ver con la empresa donde él laboró, y me pidió que primero preguntara por otro lado para cerciorarme de la situación; dicho y hecho, me dijeron de forma muy indirecta que “el funeral había sido algo muy personal donde solamente la familia había estado presente”. Entendí lo que me quisieron decir y ya ni le moví.

Regresando al caso en cuestión: sí, tenía que asistir, no era opción. No es que sea forzosamente obligatorio, pero en general te ganas alguna etiqueta rara entre los compañeros de trabajo si no vas y no tienes una excelente excusa para justificar tu falta. Problema: hay que prepararse, y si no tienes nada de lo necesario, comprarlo todo de jalón es un gasto fuerte. Hasta aquí muchos pueden pensar que es “normal”, pero cuando entra en cuestión la cultura japonesa, los detalles extra salen a la luz y de nueva cuenta te hacen ver lo minuciosa que puede ser. No que eso sea malo, pero sí es diferente a lo que estoy acostumbrado.

Antes de entrar en detalles, déjenme dejar algo bien en claro para evitar malinterpretaciones: la muerte de cualquier persona no es un suceso bonito ni feliz; en todo momento hay que guardar respeto por la persona fallecida. No porque haga comentarios “chuscos” sobre lo que conlleva asistir a un funeral en Japón (en el sentido de lo que me parece raro o es primera vez que lo veo/hago) quiere decir que le haya faltado el respeto a la difunta o a su familia, y tampoco el hecho de que sea primera vez que me topo con esta situación y tenga que aprender lo que se tiene que hacer por medio de ver a los demás e imitar lo que hacen no quiere decir que esté cometiendo una grosería y esté jugando con el dolor ajeno para incrementar mi cultura y poder demostrarla en otra ocasión. Entiendo que la percepción de este tipo de eventos es diferente para quienes no viven en Japón o no conocen las costumbres a fondo, pero cuando la misma gente japonesa te dice “tú imita a los demás”, “estando el lugar aprendes más rápido que leyendo” y sabiendo que aquí cuidan hasta los más pequeños detalles, obviamente es lo que vas a hacer.

También quiero aclarar que esto no es una guía oficial de “qué hacer en un funeral en Japón”. Hay otros sitios que explican, con lujo de detalle, todo lo que hay que hacer y cuidar. Lo aquí escrito es mi experiencia y, como siempre lo recalco, eso no significa que sea la verdad universal.

Dicho lo anterior:

Primero que nada, cuando alguien muere en Japón generalmente hay 2 eventos importantes: 通夜 (“tsuya”) y 告別式 (“kokubetsushiki”). En México, los equivalentes son “velorio” y (en el mundo católico por lo menos) “misa de despedida”, aunque lo último no es una misa, sino más bien una ceremonia en donde se le dará el último adiós al fallecido. Aunque sé que es un poco difícil de seguir, aquí los voy a nombrar tal cual “tsuya” y “kokubetsushiki” para no generar confusiones.

La idea es que hay que asistir por lo menos a uno de los dos. No es necesario asistir a ambos, aunque no está prohibido. Con que asistas a uno, el que sea, has cumplido. “tsuya” dura más o menos una hora oficialmente, quizá un poco más en el caso de alguien famoso, pero la realidad es que se extiende dependiendo de la gente que asista. “kokubetsushiki” dura oficialmente un poco más porque es un programa fijo.

Lo primero en tener en cuenta es: la ropa. No puede ser cualquier prenda y no cualquier traje. Existe un traje específico para estas ocasiones llamado 喪服 (mofuku), y en muchos casos actualmente ya es lo mismo que 礼服 (“reifuku”). Originalmente, “reifuku” es para eventos formales en general, mientras que “mofuku” es solamente para funerales, pero hoy en día muchos consideran que es lo mismo. De hecho, cuando fui a preguntar a un lugar sobre la posible renta de uno, me dijeron que “eran lo mismo”, por lo que a partir de aquí simplemente mencionaré “reifuku”.

Un traje de esos, por más barato que lo encuentren, sobrepasa los 35,000 yenes. En línea puedes encontrar hasta en 28,000, pero obviamente tienes que saber todas tus medidas, y tardan días en tenerlo listo. Rentarlo andaba por los 15,000 yenes, pero aunque era relativamente más barato, pensé que sería mejor inversión comprar uno desde ahora y ya tenerlo listo para cuando se presentara otro lamentable suceso. Aquí fue donde comenzaron a brotar los detalles que mencioné más arriba.

Se supone que “reifuku” tiene que ser negra, pero no tiene que ser tela de la que “brilla”, y tampoco puede ser un traje negro de los típicos de los “salary man”, porque eso es una falta de respeto. Tampoco se puede llevar cualquier cosa de color llamativo: anillos, cadenas, corbatas, suéteres, etc. De hecho, con una corbata negra no hay pierde. Si se lleva abrigo, hay que quitárselo antes de llegar al lugar del evento.

Recordé que tenía un traje negro que nunca había estrenado y que creía que cumplía los requisitos de la ropa a usar. La respuesta es: nadie sabía. Mi esposa decía que creía que sí; en el trabajo, las personas a las que les pregunté no sabían a ciencia cierta ni siquiera cuáles eran las características detalladas de “reifuku” y solamente me decían cosas generales. Alguien más me dijo que me convenía más asistir a “tsuya” porque, como era más “espontánea” y se pensaba para que la gente fuera después de salir del trabajo, por lo que menos gente se fijaría en los detalles de la ropa (siempre y cuando no fuera muy llamativa). Total que nadie me sabía decir si sí o no y terminé decidiendo yo que sí. Al fin y al cabo, si me equivocaba, podía usar la tarjeta de “extranjero que no sabe nada”. Un gasto menos (y el más fuerte).

Luego, como en casi cualquier evento japonés, había que preparar dinero en efectivo para darle a la familia de la difunta. En este caso, se trata de una ofrenda llamada 香典 (kouden), y cuya cantidad depende de la relación que se haya tenido con la persona fallecida: de 5,000 a 30,000 yenes. Los sobres especiales son los que se muestran en la imagen de arriba. Aquí también hay detalles que se tienen que tener en cuenta para evitar una falta de respeto:

Por la relación de trabajo que tenía yo con la difunta (no muy cercana), la cantidad apropiada en mi caso eran 5,000 yenes.

No tenía zapatos ni camisa blanca para el traje (tenía una color azul claro nada más), así que eso sí lo compré, puesto que no solamente es para esa ocasión.

Enseguida, el 数珠 (“juzu”), que aunque lo puedo traducir como “cuentas para rezar”, su lejano equivalente en el mundo católico sería un rosario. Éste es un utensilio budista, y aunque algunas personas me dijeron que no era 100% necesario, mi esposa insistió que sí, así que también tuve que adquirirlo. Los precios varían dependiendo del material usado, pero yo me fui por el más barato: 1,700 yenes.

Tengan en cuenta que todo lo anterior tuve que hacerlo en una mañana porque no había tiempo para ver más opciones: “tsuya” era por la tarde, así que me tenía que apurar.

Lo que siguió fue estudiar lo que tenía que hacer en el evento, desde el momento de llegar hasta el de salir del lugar. Yo esperaba también muchos detalles, y lo que encontré no me decepcionó:

Ahí me tienen todo carrereado leyendo, bañándome, cambiándome, sacando cuentas de a qué horas tenía que salir de casa, qué trenes debía tomar y en dónde tenía que cambiar de línea. Me preocupaba “regarla” en algo, porque entre tanto detalle seguramente algo se me iba a olvidar, pero de entre todos los consejos que recibí y que no se ponían de acuerdo si algo era permitido o no porque ni los mismos japoneses estaban 100% seguros, el que fue común de todas las personas a las que les pregunté fue: “haz lo que los demás hagan”, “tú copia lo que el de adelante haga”. Mi esposa rezaba porque la ofrenda del incienso quemado fuera de pie, porque hay una versión en tatami que es más complicada y que implica hacer 正座 (“seiza”), y ella sabía que todo sería más difícil para mí (aguanto en “seiza” como 5 minutos cuando mucho).

El personal del lugar anuncia cuando el evento va a comenzar. Los que caben en el salón principal se sientan, y después entra un monje, el cual comienza a recitar un sutra. Los demás hacen fila para esperar su turno para el “shoukou”. En mi caso se hicieron 4 filas, lo que significaba que 4 personas harían “shoukou” al mismo tiempo. “¡Bien!”, pensé. No tenía que preocuparme por el número de veces que hay que levantar el incienso, ni tampoco de a quién hacer reverencia, ni cuánto tiempo. Lo que había estudiado más lo que viera seguramente sería suficiente. Y sí: lo fue.

Lo que aprendí de esta experiencia:

Obviamente, por ser extranjero mi percepción de estos acontecimientos es diferente a la de alguien que creció dentro de esta cultura. Es interesante conocer todos los aspectos de la misma, y aun después de tanto tiempo, siempre tengo algo nuevo que conocer de Japón.

diciembre 26, 2017 04:16

diciembre 20, 2017

Victor Manuel Mtz.

Los mejores maestros

Hoy recordé a varios de mis maestros de licenciatura y me puse a buscar si había algún video de alguna de sus clases o de alguna conferencia y le dedique a eso una media hora y encontré una intervención en un evento de la dirección de relaciones sociales y me recordó un texto al que no puedo citar directamente, que a manera de paráfrasis reacomodo “que existen muy importantes experiencias en toda nuestra región y que estas sólo las conocen los estudiantes que tuvieron la fortuna de conocer al docente por cursar con el, pero que en muchos casos estas experiencias se pierden ya que muchos grandes docentes, no escriben, no publican y pasan mucho de su tiempo especialmente en la docencia” y de eso me acorde hace un rato de las grandes clases que tuve de todas esas oportunidades y actividades de aprendizaje y como nos acordamos de ellos, pero no podemos citarlos, no podemos invitarlos, en ese sentido si concuerdo bastante con Khan que de existir sus lecciones en video, no solo tendríamos eso que nos cuentan, ademas podríamos recordarlos no nada más por lo que dicen sus estudiantes de ellos.

Hay toda una gran historia de tras de la enseñanza de cada uno de nosotros y al menos a mi me gustaría poder compartir una mayor parte de la que estoy haciendo actualmente, sé que en cierta forma mi forma de dar docencia y mi estilo esta muy fuertemente influido por quienes fueron mis maestros y también por quienes fueron mis pares y de ese si tengo un video que me gusto mucho.

Hunter, J (2011), El juego de la paz mundial, TED disponible en https://www.ted.com/talks/john_hunter_on_the_world_peace_game?language=es

diciembre 20, 2017 06:47

diciembre 06, 2017

Victor Manuel Mtz.

Visualización de trabajo distribuido

Hace mucho tiempo vi una visualización de como se desarrolla Moodle [0], lo cual es muy interesante, de hecho me pareció tan interesante que le dedique un rato a eso y cree un par de visualizaciones de proyectos en los que estaba trabajando o a los que tenia acceso con gource [1] y hasta me sentí tentado a probar la versión para logs de servidores [2], pero ya no me dio tiempo hoy que estaba buscando un correo de otra cosa dí con mi mensaje en su momento, aquí lo reproduzco.

from: Victor Martinez
to: yoreme
date: Sun, Nov 11, 2012 at 2:33 PM
subject: Visual representation of yoreme repo

Recently one Moodle developer posted one nice video about the history of Moodle via the actions on the code repository, well, after three days playing with the tool (gource) I finally got one myself from our own repo… I will not enter too much in details but each second passes a day and if there is not activity in a second skip to the next activity (let’s say we skip the time the repo is idle or without modifications) in any case its interesting to watch is a 75MB ogv and only last 2 minutes, but hey! the original output was 17.5GB. Here is the link http://vic.jerx.net/yoreme.ogv

Making takes lots of cpu and hdspace, as you need first to pipe all images to disk and then compress… I just noticed that forgot to link the page for the package gource [1] there are very good examples on their wiki to use it, on Debian you may need to change codecs I used, also you need first to get a log from the repo you want to visualize its well documented, if you only want to see the video is very easy, if you want to write it to disk I have done this:

gource yoreme.log –seconds-per-day 1 –camera-mode overview –auto-skip-seconds 1 -o yoreme.ppm

and then

ffmpeg -y -r 60 -f image2pipe -vcodec ppm -i yoreme.ppm -crf 1 -bf 0 -b 5000k yoreme.ogv

As Debian don’t have some of the libs and codecs mentioned in the gource page, also gource exists as Debian package.

El día de hoy Debian incluye muchas más cosas sobre gource y ffmpeg y también mi CPU en casa es mucho más rápido por lo mismo estoy haciendo uno de planetalinux [3] que probablemente termine en youtube dependiendo del tamaño del archivo, si quieren ustedes probar, que hoy en día es bastante fácil, simplemente instalando gource.

gource planetalinux/ -f –auto-skip-seconds 1 –seconds-per-day 1

Es decir que cree la visualización de planetalinux en pantalla completa, se salte cuando no haya actividad en un segundo y que cada segundo presente un día… lo cual con todo es largo, mhhh tendré que subir el resultado de la oficina 2.2GB no es algo que en DSL con 383kbs sea placentero subir.

La encantación fue:

gource -1280×720 –auto-skip-seconds 1 –seconds-per-day .09 –stop-at-end -o – | ffmpeg -y -r 60 -f image2pipe -vcodec ppm -i – -vcodec libx264 -preset ultrafast -pix_fmt yuv420p -crf 1 -threads 0 -bf 0 planeta.mp4

Archivo fuente 2.2 GB Planeta.mp4

[0] https://www.youtube.com/watch?v=Ut5JoqIaUHs
[1] http://gource.io/
[2] http://logstalgia.io/
[3] http://planetalinux.org

diciembre 06, 2017 02:27

diciembre 02, 2017

Victor Manuel Mtz.

De la escuela básica

De lo que aprendemos en la escuela básica y que muchos de mis estudiantes de primer semestre me dicen luego que no es cierto que lo hayan visto en secundaria o preparatoria, es muy interesante hacer una sesión de recordar cosas como el teorema de Pitagoras, las leyes de Newton y otras más que sólo aprendieron de memoria y entonces hago la pregunta, ¿como haríamos para demostrar que la tierra es redonda? Y claro todos dicen que con satélites, que con drones, que un globo con un celular, y les pregunto, ¿será que lo podamos hacer sin utilizar algo más que lo que se pudiera usar en Grecia hace 2000 años?

Y la mayoría, por supuesto dicen, no es cierto, es imposible, !si en ese entonces creían que la tierra era plana!… y no, no todo el mundo creía eso (bueno algunos aún lo creen).

Y eso termina utilizando la historia de Eratóstenes o simplemente hablando del ecuador, las sombras y el medio día, claro hay varias listas de como hacerlo sin necesidad de un satélite pero me gusta mucho como lo cuenta Carl Sagan en Cosmos:

Y claro con una narración más nueva, con Adam Savage:

Entonces cuando te preguntes para que aprendiste matemáticas y geometría o ciencia para la misma pregunta, la respuesta es para ser más observador y no creerte nada más lo que te dicen y si, el experimento se puede repetir y también el de que objeto cae más rápido, es decir caída libre.

Y unos tanto más, es interesante como física y matemáticas a veces en la escuela se enseñan de manera realmente aburrida, como lo dice Walter Lewin, “es un crimen”:

Y lo triste es que muchos tienen que llegar a la universidad, para entender las matematicas, fisica o cualquier otra materia que algún profesor con sobre población en su grupo no cubrio o no tuvo tiempo o animo para picarles la curiosidad, buscar la aplicación practica, explicarles hasta que tienen un momento eureka, o como se le atribuye a Plutarco “La mente no es un recipiente para llenar, sino una llama para encender”.

 

 

 

diciembre 02, 2017 03:41